Clarkesworld 161

Aquí les compartimos una reseña de Charles Payseur sobre el número actual de la revista Clarkesworld: http://quicksipreviews.blogspot.com/2020/02/quick-sips-clarkesworld-161.html

Su comentario acerca del cuento “Eyes of the Crocodile”:

The piece is strange and haunting, mixing these older myths and practices and future science for an experience that is layered, complex, and haunting.

Aquí les dejamos el enlace para que puedan leer el cuento: http://clarkesworldmagazine.com/macia_02_20/

Clarkesworld 161

The current issue of Clarkesworld includes Malena Salazar Maciá’s new story: http://clarkesworldmagazine.com/macia_02_20/

Set on a distant, ravaged planet, “Eyes of the Crocodile” tells the story of Mandisa, a young woman who goes through physical transformation after she is infected with the nanobots that killed her husband.

She leaves the shelter she has called home and embarks on her quest to save her tribe.

Covert art by Colie Wertz

Malena’s short fiction has previously appeared in The Future Fire, Mithila Review, and Selene Quarterly Magazine, among others.

"Elsinore Revolution"

Aquí les compartimos la entrevista con la escritora cubana Elaine Vilar Madruga acerca de “Elsinore Revolution”, su cuento que aparece en el número actual de la revista F&SF:

Cuéntenos un poco sobre “Elsinore Revolution”.

No es uno de mis cuentos más recientes. Lo escribí hace ya casi una década, mientras estudiaba mi Licenciatura en Arte Teatral y la dramaturgia de Shakespeare impactaba, directamente, en todos mis procesos creativos. En aquel entonces tuve uno de esos momentos de epifanía que iluminan un proceso creativo en específico, un ejercicio de fuerzas al que un autor decide, de manera voluntaria, someterse a través del parto de la escritura. En ese instante supe que no solo quería escribir sobre Shakespeare y su obra en clave de ciencia ficción, sino que quería ir más profundo, de vuelta a lo oscuro del agujero del conejo, para intentar encontrar una historia que hablara de la circularidad, del eterno retorno y de la eterna rueda que ata a los escritores—y sus personajes—a una maquinaria de creación. ¿Qué nos mueve cuando nos escribimos?, ¿qué programa nos ata y condiciona nuestro arte?, ¿somos en realidad independientes como entes creadores?, eran estas las preguntas que en ese momento—lo recuerdo—me obsesionaban. Luego encontré un punto, un personaje sobre el cual circunscribir mi historia: Ofelia, ya no la víctima de sus circunstancias, ya no la loca criatura, la suicida con flores atadas al cuello, sino una rebelde, un cuerpo revolucionario, un virus dentro de esa maquinaria de poder. Y de repente todo estuvo escrito.

¿Qué le inspiró a escribir este cuento?

A mi escritura le interesa mucho la reflexión antropológica y filosófica que gira en torno al arte y sus procesos. Es casi una obsesión, y aunque esta palabra por momentos tiene significaciones negativas—casi enfermizas—, obsesión es la dimensión justa que siempre ha movilizado mi trabajo. El escritor funciona siempre en base a estímulos obsesivos, que a veces fungen como pesadillas, o al menos como métodos recurrentes para la belleza del miedo. Yo deseaba escribir un cuento sobre la revolución y la rebeldía, sobre cómo un rebelde puede ser un “virus” en la sociedad. Y sobre cómo esa sociedad, esa maquinaria, por lo general se ocupa de eliminar a ese elemento anacrónico, discordante y disonante, peligroso para el ritmo natural de lo ya establecido. Y luego, además, existía el imaginario de Shakespeare. Debo decir, también, que lo humano en sus historias siempre me ha parecido concomitante con la idea de lo fantástico—siempre y cuando se entienda lo fantástico no como elemento sobrenatural, sino colindante, vecino, de lo real. En ese cruzamiento, en ese instante en que una, como escritora, es capaz de dar el paso y penetrar en el juego oscuro de las referencias, se establece parte de mis principios de creación y, en específico, de los motores que circunvalan este relato.

¿Escribe a menudo textos breves? ¿Qué desafíos y oportunidades le presenta como escritora?

Me considero una autora de textos breves que ha mutado a los relatos largos y la novela como principal vínculo de expresión. O, dicho de otra manera, soy una poeta que escribe narrativa, y una dramaturga que escribe poesía. Los textos breves son, para mí, partículas de belleza y de horror que el autor debe ser capaz de reflejar, a vuelo de pájaro, sobre la limpieza del texto (y sobre su silenciosa suciedad). Un relato breve es siempre un ejercicio de fuerzas, que permite manejar nociones tan esenciales como la síntesis y que busca historias redondas, historias que latan con la suficiente independencia como para llegar a un lector en solo breves cuartillas. Es un método, si se quiere, de facilitar el diálogo con un interlocutor imaginario. Sin dudas, los relatos breves son un desafío. Exigen soltura y concreción, y personajes recios y algo nebulosos, lo suficientemente llenos del poder de la palabra como para condensar una historia y que esta, además, arroje luces y sombras.

¿A quién considera sus influencias literarias?

A Faulkner y Saramago, a Rimbaud y Sartre, a China Miéville y Samanta Schweblin.

¿En qué está trabajando ahora?

Esta semana comenzaré a escribir el tercer libro de mi trilogía “El trono de Ecbactana”, un ciclo de novelas de ciencia ficción que ha ocupado buena parte de mi tiempo. Es una historia sobre lo hermoso y lo sucio de ser humano; sobre sus escaras y sus bellezas. Además, trabajo en una antología personal de cuentos cortos donde lo real y lo fantástico se mezclan; y en una novela de ciencia ficción, cuyo título provisional es Chinatown, cuyos ejes de sentido abordan el tráfico y la trata de personas. Trato de combinar la narrativa con la poesía y la dramaturgia, pues sufro de cierta hiperkinesia textual, que me hace sentirme inconforme en un solo género de escritura.

¿Quiere agregar algo más?

Escribo desde Cuba y Canadá, dos países que organizan mi discurso escritural y creativo; dos países con diferencias polares que, constantemente, me obligan a una muda, a un cambio de mis recursos expresivos. De alguna forma, siento que esta metamorfosis, tanto espacial como simbólica, es mi eje de creación. Creo en lo mutable. En lo que cambia y respira.

Cover art by Max Bertolini

F&SF

The latest issue of F&SF features Cuban writer Elaine Vilar Madruga’s short story “Elsinore Revolution”: https://www.sfsite.com/fsf/blog/forum/topic.php?id=1881209

Translations of her poetry and short fiction have appeared in venues such as The Bitter Oleander, The Café Irreal, Mithila Review, and Theaker’s Quarterly Fiction.

Covert art by Max Bertolini

Heaven’s Touch

Jason Sanford’s Heaven’s Touch and Other Science Fiction Dreams contains stories that originally appeared in magazines such as Apex Magazine, Asimov’s Science Fiction, and Interzone. Some of them have been translated and published in Czech and Polish: http://www.jasonsanford.com/blog/2019/10/heavens-touch-and-other-science-fiction-dreams

Here’s the cover art by Paul Drummond:

Jason is also one of The New Voices of Science Fiction: http://www.jasonsanford.com/blog/2019/4/new-voices-of-science-fiction